Ciudad de México .- La falta de confianza en el agua del grifo, e incluso embotellada, en México ha llevado especialmente a las clases sociales menos favorecidas a consumir de forma masiva bebidas gaseosas y azucaradas, con nefastas consecuencias para la salud de los ciudadanos mientras empresas productoras de ese tipo de bebidas obtienen grandes ganancias.

Así lo advierte la antropóloga de la Universidad de Michigan (EEUU) e investigadora sobre salud y desigualdad en México Elizabeth Roberts, en el que llama la atención por lo que considera un gran problema social, que ha creado incluso adicción entre la población.

Roberts advierte que México es el mayor consumidor de bebidas gaseosas en el mundo representando el 11% del mercado global y también “la nación industrial más gorda, donde las enfermedades cardiovasculares y la diabetes aumentan con desenfreno”, “hay intereses enfocados a no garantizar agua saludable y a hacer crecer la desconfianza en su consumo”.

La antropóloga reconoce que el problema social se agrava con los recientes mensajes de los organismos de salud que prohíben el consumo de gaseosas en las escuelas, pues las madres envían a sus hijos a estudiar con este tipo de bebidas camufladas en sus mochilas y loncheras. EFE

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